Wednesday, March 4, 2015

bebe




Le producía una oscura aprehensión ese niño. En medio de la oscuridad profunda de la noche y de sus pensamientos le causaba remordimientos librarse de un sentir sincero mas culposo: despreciaba a ese al que los médicos y enfermeras llamaban producto. Ellos tienen una manera atinada de distanciarse del humano al que atienden. Despersonalizada y por ello fría, su aproximación a ese ser le detonaba cientos de sentimientos si no indefinibles sí impronunciables. 

Se había jurado no ser madre jamás. El producto llegó porque no reunió la inhumanidad necesaria para destruirlo dentro de su vientre. Sabía de su proclamado derecho a decidir pero también que no había forma de preguntar al ser dentro si se atrevía a llegar al mundo o mejor desistía. Ella siempre afirmaba que jamás pidió venir al mundo y que si le hubieran consultado por supuesto hubiese preferido permanecer en la nada incorpórea.

Pero la pasión, la manoseada pasión, el arranque, el amor, el invento o no del amor, muy mentira pero ahí conduciendo la vida, la real y mentirosa vida, la sociedad que todos creemos ignorar pero que nos ata y nos echa en cajones y cartabones, la familia, dios, no dios, todo lo que argumentamos no nos pesa, 

Ahora todo terminó, ella terminó. Ahora solo es el niño. Y hacerse la idea de que es una bendición.