Wednesday, March 4, 2015

bebe




Le producía una oscura aprehensión ese niño. En medio de la oscuridad profunda de la noche y de sus pensamientos le causaba remordimientos librarse de un sentir sincero mas culposo: despreciaba a ese al que los médicos y enfermeras llamaban producto. Ellos tienen una manera atinada de distanciarse del humano al que atienden. Despersonalizada y por ello fría, su aproximación a ese ser le detonaba cientos de sentimientos si no indefinibles sí impronunciables. 

Se había jurado no ser madre jamás. El producto llegó porque no reunió la inhumanidad necesaria para destruirlo dentro de su vientre. Sabía de su proclamado derecho a decidir pero también que no había forma de preguntar al ser dentro si se atrevía a llegar al mundo o mejor desistía. Ella siempre afirmaba que jamás pidió venir al mundo y que si le hubieran consultado por supuesto hubiese preferido permanecer en la nada incorpórea.

Pero la pasión, la manoseada pasión, el arranque, el amor, el invento o no del amor, muy mentira pero ahí conduciendo la vida, la real y mentirosa vida, la sociedad que todos creemos ignorar pero que nos ata y nos echa en cajones y cartabones, la familia, dios, no dios, todo lo que argumentamos no nos pesa, 

Ahora todo terminó, ella terminó. Ahora solo es el niño. Y hacerse la idea de que es una bendición. 



Friday, January 2, 2015

Citadina





Esa imbatible tormenta de preguntas la consume
cabeza en nubes de fiebres la azotan
y los odios al mundo y las exclamaciones de venganza no cuentan de nada
porque el propio cuerpo suyo y propio se reclama
pero no desea un vásatago que la azote con el látigo de su ya dudosa inocencia
rehuye cada año la idea de verificarse hembra por engendrar un demonio
del cual tiene que aprender a convencerse es cruz y sacrificio
y que recompensas celestiales le aguardan una vez que detenga su respiro
mientras tanto como fosco sol el anuncio la atormenta
pues quién podría ser ideal toro para consumar eso que en sus adentros no puede concebir
como bendición sino una burla torrencial del demonio ángel que juega a ser tierno
a prometer ríos calmos y una vida eterna sin las angustias de mantener una vela diminuta encendida
mientras tanto el transcurrir de eso que llaman vida se ríe a carcajadas en los autos contiguos en los sonares de claxons desesperados de no llegar a donde se debe llegar pero que no se quiere llegar
y los avances asquerosos del jefe o del cliente, que tiene que traducirse falsamente como halagos porque la ven sola  porque el hombre no está nunca estuvo y ebrio se le ocurrió arrojar la semilla indeseada
y cómo convecerlos si se viste como se viste
si es femenina
si es mujer

allá en el horizonte que nadie percibe ya porque es gratis vislumbra un astro diurno justo a lado de una nube que asemeja el rastro que dejan los autobuses de carga sobre la tierra húmeda
en la víspera llovió a cántaros los cántaros tronaron su barro regresó a sus suelos originarios se empapó el mundo rememorando aquella noche que decidió salir escapar despavorida de casa de madre porque madre no hacía más que insultarla tacharla de puta de loca de inútil ella madre también sin nadie y con esporádicos hombres que prometen el oro de Canaán y demás ilusiones

allá en el horizonte la estrellita se esfuma
Ella prosigue abriéndose paso entre las culebras de autos
y los virus desgraciados que los conducen